CONTROLES DE ACCESO: ¿EN QUÉ DEBEMOS FIJARNOS A LA HORA DE ADQUIRIR UNO? ¿QUÉ CONDICIONES DEBE REUNIR?

SEGURO

Parece una obviedad, pero realmente no lo es. Debemos asegurar que la persona que se identifica correctamente es la que accede. En nuestra experiencia como empresa del sector hemos podido darnos cuenta de que no basta simplemente con que un equipo tenga detección biométrica o facial y valide su identidad. Se necesitan herramientas automáticas de alerta por intrusiones no deseadas.

Pongamos un ejemplo: por mucho que dispongamos de un torno para limitar el acceso a una persona a la vez, de poco sirve esa medida si una persona con un documento identificativo válido se identifica y deja pasar a otra que está prohibida. Un dispositivo así nos infunde una falsa sensación de seguridad, permitiendo una ocurrencia de fraude que nos puede salir muy cara.

AUTÓNOMO

Se pretende que no tengamos una persona a la entrada del local constantemente verificando quién coloca la huella, cara o cualquier tipo de identificación biométrica o documentada para que no haya posibilidad de fraude. El empleado debe estar realizando sus funciones y solo debe acudir a la entrada en caso de una intrusión o un cliente que solicite ser identificado por primera vez. El objetivo de un control de acceso automático es ahorrar en esfuerzo y error humano a la empresa para que ésta opere su propio negocio y delegue la seguridad de su establecimiento en un equipo en el que pueda confiar.

En conjunción con el punto anterior, además de filtrar la identidad del cliente, el sistema debe detectar intrusiones no deseadas y dejar constancia de las mismas de forma autónoma, sin depender de la atención de un empleado. Se podría comunicar con el empleado, eso sí, mediante un dispositivo smartwatch y tablet. De esta forma el empleado podría ver el video y la información de las alertas al instante sin necesidad de desatender sus otras tareas en cualquier lugar de la sala.

 

TECNOLOGÍA QUE DEBE INCORPORAR COMO MÍNIMO

La detección biométrica, aunque no baste por sí misma como ya hemos dicho, sigue siendo absolutamente necesaria. Es una forma inequívoca de verificar la identidad de un individuo. Sea mediante huella dactilar o reconocimiento facial (cualquiera de las dos vale) el sistema debe incorporarla y funcionar de forma ágil para no entorpecer el tránsito de clientes. Asimismo, debe actualizarse diariamente y de forma automática con la base de datos de la administración que corresponda. Esto
se da por sentado, pero siempre conviene mencionarlo.

En cualquier caso, y repetimos, es preciso asegurarse de que la siguiente problemática se resuelva siempre: Que no puedan colarse segundas personas aprovechando la verificación de una primera. Pero, ¿exactamente cómo se podría conseguir?

Evidentemente para detener a un intruso no basta una alarma. Ni siquiera ayudándonos del sistema de videovigilancia pasivo de un local estaríamos bien cubiertos, pues en ese punto ya requerimos de una revisión manual de las grabaciones que a veces resulta engorrosa, requiere de un acceso privilegiado del empleado para su uso, no identifica concretamente al intruso y por encima de todo, no recibimos esa información al instante. Si queremos un control de acceso verdaderamente efectivo, el equipo debe encargarse específicamente de grabar el momento de la intrusión y transmitir la grabación al empleado esté donde esté de forma inmediata a través de un dispositivo móvil, como una tablet o un smartwatch. Así, el trabajador puede identificar mediante la imagen a la persona que tiene que buscar sin perder ni un segundo de tiempo. Además, nos podría servir como prueba en el caso de tener que llegar a juicio con un intruso.

 

OTROS PUNTOS A CONSIDERAR

Ya hemos cubierto lo imprescindible e irrenunciable, que es la seguridad. Pero hay otros aspectos que, si bien no son absolutamente imprescindibles, sí pueden resultar muy útiles.

BASE DE DATOS DE CLIENTES

Un sistema capaz de almacenar los datos de sus clientes siempre funcionará de forma más eficiente puesto que éstos sólo tendrán que registrarse una única vez. Y se puede llevar más lejos: si una sala dispone de diferentes entradas con el mismo sistema de seguridad, la base de datos podría ser compartida. Esto quiere decir que cuando el cliente se registra en uno, se registra en todos.

DESINFECCIÓN AUTOMÁTICA

Desgraciadamente nos enfrentamos a una pandemia global. Aunque lo ideal sería que cada persona fuese responsable de sus actos, sabemos que no siempre es así. Por eso, el hecho de que los sensores que requieran contacto con el usuario para identificarse se desinfecten a sí mismos de forma automática en pocos segundos sin depender de la limpieza constante de un ser humano es un punto a tener en cuenta. Podríamos pensar que la pandemia acabará y con ella la utilidad de esta tecnología, pero si hay algo claro es que el coronavirus ha sentado un precedente tanto sanitario como legal.

No sería descabellado que en el futuro nos veamos abocados a restricciones parecidas con otras enfermedades, y que este tipo de desinfecciones automáticas acaben convirtiéndose en la norma.

INTEGRABLE CON OTROS SISTEMAS DE SEGURIDAD

Si el propietario del local ya cuenta con otros sistemas de seguridad (como por ejemplo tornos de entrada, barreras, puertas automáticas, alarmas), el hecho de que el control de acceso no sea monolítico y se pueda adaptar a otros módulos de seguridad es importante. De lo contrario, podríamos entorpecer el tránsito de clientes añadiendo pasos intermedios e innecesarios en el acceso.

FLUIDO

La autenticación de un cliente asiduo en un establecimiento es un proceso extremadamente repetitivo por lo que, si no es intuitivo, se desarrolla con fluidez y con el menor esfuerzo posible puede generar rechazo en el cliente a corto plazo, desencadenando finalmente en conflictos no deseados.

No olvidemos que identificarse es un trámite, y nuestro objetivo es hacerlo lo más ligero, sencillo y seguro posible.

 

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